Vinotinto Sub 17 llegó con el orgullo de ser Mundialistas

 

 

Un nutrido grupo de seguidores ondeando el tricolor nacional, vistiendo camisetas color vinotinto y mostrando pancartas con palabras de felicitación fue lo primero que vieron los integrantes de la selección venezolana de fútbol sub 17 este martes cuando pisaron suelo venezolano, tras lograr el subcampeonato en el Suramericano de Argentina, y su clasificación al Mundial en Emiratos Árabes.
 
Algunas pancartas con el mensaje «Bienvenidos Vinotinto» eran agitadas por los familiares y amigos de los jugadores. Algunos aficionados con la elástica del número 5, en honor a Andrés Benítez, mediocampista criollo, y otros con gritos y aplausos le dieron la bienvenida a la aguerrida oncena criolla.
 
Un recibimiento sentido ofreció la fanaticada a una selección que dio muestras de gallardía y unió a todo el país en busca del sueño cumplido. Un equipo que se ganó el corazón de Venezuela, como lo calificaría el seleccionador Rafael Dudamel minutos después en la rueda de prensa. Luego de la fugaz estancia en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, un autobús condujo a los juveniles y al cuerpo técnico al hotel Eurobuilding de Maiquetía para encontrarse con los medios.
 
Durante el recorrido hacia el hotel, que duró poco más de cinco minutos por carretera, una pequeña caravana de vehículos acompañó al autobús donde iban los héroes criollos. Las sonoros cornetazos de los vehículos, el amarillo, azul y rojo pintado en los rostros de los niños y el «Viva la Vinotinto» de algunas damas, quienes levantando las manos en señal de triunfo, fueron otras muestras de emoción por tener de vuelta a los juveniles mundialistas.
 
 
Al llegar al referido hotel de la localidad, en la entrada del mismo, un grupo pequeño recibió con cánticos y tambores a los muchachos. La banda, que no pasaba de diez «panas», exhibió gran energía, entonó con fuerza y orgullo el estribillo «Soy Vinotinto soy, Vinotinto soy, Vinotinto soy» que rápidamente era coreado por algunos de los presentes.
 
Los jugadores que bajaban del autobús, ataviados con un uniforme blanco y vinotinto, saludaban y agradecían el gesto a los presentes. Otros sonreían para el lente de la cámara.
En la rueda de prensa, el entrenador Rafael Dudamel destacó que el elenco patrio se hizo más fuerte a medida que avanzaba el torneo y esa fue una razón determinante para que lograra su clasificación al Mundial y se alzara con el Subcampeonato.
 
Entre las opiniones y críticas hacia Venezuela, Dudamel desestimó el comentario del seleccionador brasileño Alexandre Gallo, quien dijo que «lo de Venezuela fue suerte». Al contrario, él se decantó por aquellos colegas (entrenadores) que eligieron a Beicker Velázquez (portero), Andrés Ponce (delantero) y Franko Díaz (capitán y mediocampista) en el once ideal del torneo.
 
 
En su intervención, el capitán Franko Díaz habló sobre las funciones de líder que ejerció en la cancha. «Me siento muy contento por mis compañeros por lo que hemos logrado (…) y por haber confiado en mí y darme la cinta de capitán».
 
Respaldó a sus compañeros, que dejaron el alma en cada partido. «No solo es el capitán que lleva la cinta, sino que todos podemos ser líderes en cada posición, los muchachos se exigieron al máximo y estoy muy contentos por ellos. Lo que hemos logrado es algo inexplicable».
 
Finalizado el encuentro con los medios, los 23 chicos se reunieron en el centro del salón para la foto grupal. Apenas se unieron, saltaron, tal cual lo hicieron tras conseguir el Subcampeonato, y entonando el grito «Soy Vinotinto soy, soy Vinotinto soy, Vinotinto soy», se unieron en un gran abrazo colectivo y entre aplausos y exclamaciones de alegría festejaron su hazaña como héroes deportivos del país.